Para ofrecer al visitante un itinerario por nuestro patrimonio que tenga una temporalización lógica con el devenir histórico, le proponermos iniciar un recorrido por los enclaves de La Cortijada y el barranco el Castañar, en la margen izquierda del río Nacimiento; asó como por la zona de La noria y ramblilla Los Cocheros. En estos lugares ha centrado el departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada, la excavación de los múltipes yacimientos prehistóricos que existen en nuestro térino municipal.

     Aún en la actualidad, junto a la presa El Castañar, podemos apreciar cistas funerarias prehistoricas de forma circular, ubicadas en promontorios y cerros de poca altura que dominaban el acceso al río.

     En los asentamientos reseñados, y siguiendo los estudios de la Universidad de Granada, se puede afirmar que está comprobada la existencia de una secuencia poblacional completa desde el Neolítico reciente hasta época medieval.

     Está documentada también una villa romana del siglo II-III d. C en Fiñana, dedicada a una economía autárquica explotando recursos naturales agrícolas y mineros. La distribución del espacio se hacía en torno a un atrio. En dicha villa podemos ver la cisterna.

     La huella árabe en nuestro municipio está presente, no solo en los monumentos y vestigios que nos dejaron, sino también en aspectos tan cotidianos como el sistema de acequias y regadio, el trazado de las calles o incluso en los tradicionales molinos de agua que jalonaban, hasta hace muy poco la margen izquierda del río desde el cortijo El Puente hasta los Corrales de Almansa.

     En el período del califato, las rebeliones del sudeste, acaudilladas por Ibn Hafsun, era un grave problema que desde Córdoba urgía poner fin. Los cronistas árabes del momento, concretamente Ibn Hayyan, comenta que el viernes cuatro de sawwal (14 de mayo de 913) Abd al-Rahaman III, acampó frente a la fortaleza de Fiñana y tras once días de combate, fue tomada al asalto su alcazaba.

     Pero será a partir del siglo XII al XVI, cuando asistimos a un crecimiento económico y político de la villa, ligado a una importante industria sedera, (don famosos sus pañuelos conocidos en toda la península con el nombre de "alfiñame") y al sistema geoestratégico del momento, que convirtió a Fiñana en un enclave que controlaba las comunicaciones entre Almería-Guadix hacia Granada.

     De finales del siglo XII y principios del XIII es la Mezquita almohade de Fiñana.